La oferta de tratamientos de cosmética facial que pueden proporcionarte grandes resultados es cada vez más amplia y personalizada a cada tipo de piel. Pero para que estos tratamientos sean realmente eficaces necesitan de una correcta limpieza facial diaria, basada en un ritual diario que debe cumplir estas dos grandes reglas de oro:

  • Realizarlo dos veces al día, mañana y noche. Conviértelo en tu fórmula personal para iniciar y concluir cada jornada.
  • Usar productos adecuados a tu tipo de piel. Te permitirá mantenerla en perfectas condiciones y preservar los signos de juventud.

Si tienes dudas sobre cómo debe ser tu ritual de limpieza, estos son algunos consejos profesionales que no puedes olvidar, sobre todo para saber cómo cuidar la piel del cuello, la gran olvidada:

  • Limpia siempre la piel del rostro, cuello y escote, aunque no lleves maquillaje. La limpieza del rostro no es sólo para retirar el pigmento; sirve también para eliminar todas las impurezas superficiales, como toxinas, sudor y restos acumulados durante el día o la noche.
  • Sigue el abecé de la limpieza facial. No te saltes ninguno de estos tres pasos:
1. Limpia. Humedece con agua fría o templada el rostro y el cuello. Con la cantidad de una nuez de producto o bien en un algodón (si es leche) o directamente en las manos (si es gel o mousse), masajea rostro y cuello y escote con movimientos suaves y circulares. Retira el producto con esponjitas humedecidas en agua hasta que no queden restos. A continuación, seca delicadamente la zona con un tissue o una toalla limpia.
2. Tonifica. Algunas personas se saltan este paso. No cometas ese error. Un tónico adecuado a tu piel es el único capaz de equilibrar su pH y prepararla para el producto que recibirá después.

3. Hidrata. Elige cuidadosamente el producto a aplicar, según tu tipo de piel y el momento del día. Por la mañana, los cosméticos hidratan la piel y la protegen de las agresiones externas. Por su parte, los productos de noche se encargan de reparar y regenerar el rostro a nivel celular.

 

Más allá de la limpieza e hidratación. Añade un cuarto paso a tus cuidados diarios

 

Siguiendo cada día estos sencillos pasos en tu ritual de higiene facial pronto vas a obtener beneficios directos y evidentes en tu piel:

  • Retardarás la aparición de arrugas
  • Tu piel estará limpia y libre de impurezas
  • Aumentarás la receptividad de los cosméticos que te apliques a continuación, a la vez que mejorarás su penetración 
Estas rutinas son la base para obtener un rostro bello y resplandeciente.